Articulo de David Brito Melado –
Las ilusiones ópticas no sólo engañan la vista, sino también la mente. Los ojos envían la información al cerebro, que no puede decidir cómo actuar. Ello se debe a que la información es contradictoria. Cuando vemos un paisaje en una galería de arte, estamos siendo engañados; el uso que hace el artista de la perspectiva nos lleva a creer que estamoLas ilusiones ópticas no sólo engañan la vista, sino también la mente. Los ojos envían la información al cerebro, que no puede decidir cómo actuar. Ello se debe a que la información es contradictoria. Cuando vemos un paisaje en una galería de arte, estamos siendo engañados; el uso que hace el artista de la perspectiva nos lleva a creer que estamos viendo una escena tridimensional.s viendo una escena tridimensional.
Muchas ilusiones ópticas dependen de cómo se miren las cosas, como ocurre con el conocido dibujo que es a la vez una joven y una anciana: visto de cierto modo, no hay duda de que es una joven muy guapa; pero si se enfoca la vista de otra manera, el mentón de la joven se vuelve una nariz enorme y aparece la anciana. En otra ilusión óptica, lo primero que se ve es una vasija blanca contra un fondo negro, pero luego éste se convierte en los perfiles de dos rostros, uno frente al otro, contra un fondo blanco.
![]() |
![]() ![]() |
Para orientarnos, interpretemos los datos visuales
La
mente siempre compara lo que ve con lo que sabe. El siguiente laberinto sería imposible de descifrar si no se supiera el significado de los datos visuales. Pero el saberlo permite hallar la solución.
Según los datos visuales, cada cuarto tiene dos lados de espejo y dos abiertos. Hay que hallar los espejos y luego, desde el centro del laberinto, cruzar los cuartos consecutivamente y sin repetir ninguno (es válido salir del laberinto y volver a entrar). Imprime la imagen e intenta hallar la solución. La respuesta está en la propia imagen.

La famosa espiral de Fraser es un ejemplo de cómo un ingenioso ordenamiento de los datos visuales hace que la mente admita lo que no existe. ¡La «espiral» anterior no es una espiral! La ilusión de la espiral se produce mediante segmentos de líneas curvas ligeramente desviados, dispuestos de modo que formen círculos concéntricos. Para darse cuenta de ello, basta con pulsar la propia imagen.

El espacio dividido por una línea invisible puede producir formas como las que se ven en las figuras anteriores. En la de la izquierda podemos observar como formas positivas (en color negro) se convierten en negativas (en color blanco) al otro extremo de la línea. En la de la derecha podemos observar que las formas que cambian de posición y/o de dirección al otro extremo de la línea.
Tomado de 15 ilusiones ópticas
El espacio dividido por una línea invisible puede producir formas como las que se ven en las figuras anteriores. En la de la izquierda podemos observar como formas positivas (en color negro) se convierten en negativas (en color blanco) al otro extremo de la línea. En la de la derecha podemos observar que las formas que cambian de posición y/o de dirección al otro extremo de la línea.
La pared de la cafetería
Este efecto es parecido. Las líneas son paralelas, aunque no lo parezca por la disposición de los cuadros y por el contraste entre el blanco y el negro, que dificultan que se vea bien la línea que separa las filas y que hacen que cada cuadro parezca más ancho en uno de los extremos. Se conoce desde 1898, pero la popularizó en los años 70 Richard Gregory, que le puso su nombre al verla en la pared de una cafetería de Bristol. Hay un edificio de Melbourne que juega con este efecto.
Algunas de las ilusiones ópticas juegan con cómo organizamos nuestra percepción. Cuando la información es ambigua, no sabemos si estamos viendo a un pato o un conejo, o una calavera o una señora, como en esta ilusión creada en 1892 por el artista Charles Allan Gilbert y con muchas versiones posteriores.
La ilusión de Zöllner
Bastan unas pocas líneas para confundirnos. Como en esta ilusión descubierta por el astrofísico alemán Johann Karl Friedrich Zöllner en 1860. A pesar de que estas rectas son paralelas, parecen inclinarse por influencia de las líneas diagonales.
El falso entrelazado
Si nos vamos a las líneas curvas, nos topamos con esta ilusión creada por el psicólogo italiano Baingio Pinna en 2002. Estas líneas parecen cruzarse, pero se trata de círculos concéntricos.
Bibliografía
-
ABC del cuerpo humano
Varios autores
Selecciones del Reader’s Digest
-
Maravillas y misterios de la mente humana
Varios autores
Selecciones del Reader’s Digest
-
Los porqués del mundo
Varios autores
Selecciones del Reader’s Digest
-
¿Cómo nacen los objetos?
Bruno Murani
Editorial Gustavo Gili (GG)
-
Principios del diseño en color
Wucius Wong
Editorial Gustavo Gili (GG)





Comentarios